Envases de cerveza, ¿ botella de cristal o barril de madera?

Son muchas las maneras con las que se puede beber una cerveza. Podemos hacerlo directamente de una botella o podemos beberla en un vaso servida, o también bien tirada de un barril de madera. Lo cierto es que las empresas cerveceras se han calentado mucho la cabeza acerca de cuál es la mejor forma de envasar una cerveza, y la verdad es que servida o bebida dependiendo del envase, puede hacerle saber y oler de manera distinta, ya que la cerveza es una bebida relativamente fácil de ser dañada, haciéndola un producto delicado.

La cerveza de cualquier clase tiene tres enemigos principales cuando viaja de la cervecería a nuestro vaso, estos son: luz, calor y oxígeno. Pero la verdad es que poco se puede hacer con el calor. Lo máximo que podemos esperar de un buen envase es proteger la cerveza de la luz y el oxígeno, que ya es bastante.

Pero, ¿existe alguna diferencia en el aroma o el sabor dependiendo del envasado y almacenamiento de la cerveza?
Vamos a analizar las peculiaridades de la cerveza en botella de cristal o en barril de madera.

Cerveza envasada en botella de cristal
A diferencia de la lata, la cerveza en botella de cristal ha estado presente desde hace mucho tiempo. Incluso algunas cerveceras embotellan sus cervezas con azúcar, como en los barriles de madera para realizar una segunda fermentación. Esta segunda fermentación produce carbonatación y una fina capa de sedimento de levadura en el fondo de la botella. Otras cerveceras mientras, carbonatan sus cervezas en la cervecería y luego llenan las botellas, dándoles más control sobre la carbonatación en el producto final.

Sin embargo, el principal problema de las botellas, que afectan al olor, sabor y calidad de la cerveza, es el color de esta.
Muchas botellas están hechas de cristal negro, marrón, verde, o tonos más claros. Estos tres últimos dejan pasar la luz a través del cristal, aunque el marrón mucho menos que los otros dos.
Muchas veces, la diferencia en aroma y sabor entre muchas cervezas, es culpa de la botella ya que la luz ultravioleta traspasa el cristal hacia el líquido, y alcanza ciertas moléculas de la cerveza, variando su composición, proceso que además puede pasar muy rápido. Es por esto, que las cervezas tienen que ser embotelladas de forma que la luz no pase a través del cristal, problema que no ocurre con la lata.

Además, el problema del metal también aparece en la cerveza en botella, aunque solucionado fácilmente. Ya que para sellar y aislar el contenido de los agentes externos, se le coloca una chapa de metal que puede contactar con la cerveza, dándole sabores metálicos. Pero a estas chapas se les añade un forro de silicona en el interior no tóxico y que no transmite ningún tipo de olor ni sabor cuando entra en contacto con la cerveza.

Por tanto, si queremos disfrutar de una buena cerveza en botella, podemos hacerlo tanto directamente de la botella como bien servida en un vaso, pero, si es de cristal oscuro, mucho mejor.

Cerveza envasada en barril de madera
Hoy en día, aún algunas cerveceras usan barriles de madera. Tradicionalmente, se llenan con cerveza y una cantidad razonable de azúcar y después lo sellan. Desde que aún queda levadura en la cerveza, el azúcar provoca una segunda fermentación en el barril que carbonata la cerveza.

Los barriles de madera existen desde antes de que los maestros cerveceros entendieran las posibles funciones de la levadura. Es por esto que los barriles de madera no están destinados a proteger la cerveza y requieren un cuidado máximo para mantener su calidad. Cuando tienen que ser almacenados, tiene que hacerse en un espacio frío hasta que el proceso de segunda fermentación termine según las preferencias de quien elabora la cerveza.

Normalmente, una vez abierto, el barril de madera permite al oxígeno exterior estar en contacto con la cerveza y ésta debe beberse en varios días antes de que se eche a perder. El oxígeno en contacto con la cerveza produce diacetilo que añade un sabor mantecoso a la cerveza. Aunque el diacetilo en una cerveza a ciertos niveles se considera inadecuado, no quiere decir que sea ningún riesgo u otorgue un sabor totalmente desagradable. De hecho los fans de la cerveza ale de barril acogen este sabor como parte de la experiencia de beber cerveza de barril de madera.

Pero en el Restaurant Matilda nos adaptamos a todos los gustos y ofrecemos ambos tipos de servicio: desde 100 botellas de cristal diferentes a 20 surtidores de cerveza con los que te traemos los sabores del mundo. Todo ello con la máxima profesionalidad y el mejor servicio para que puedas degustar cada uno de los matices que ofrecemos en todas las bebidas y platos.

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