La
buena cocina se distingue por los pequeños detalles. En el restaurante
Matilda se cuidan todos y cada uno de ellos. Bajo el concepto de una
nueva cocina, la neorrestauración, nos proponen los mejores platos
mediterráneos y de mercado junto con el servicio más atento.
El escenario es una antigua iglesia, de la que se conservan la estructura
y las bóvedas que llegan a tener 12 metros de altura, con una
cuidada decoración con elementos modernistas, lo que consigue
crear un ambiente elegante y a la vez acogedor.